Tema 5: El Sexenio Democrático (1868-1874): paréntesis revolucionario y ensayo de nuevas opciones políticas. Grupo I - S XIX- 1931 Teórica Teórica.
Pregunta: Realiza una composición en la que expongas la relevancia de la constitución de 1869 en el contexto en que se inscribe y su relación con el constitucionalismo español del siglo XIX. (3 puntos + 0,5 ortografía)
● Ubica la cuestión en sus coordenadas espacio-temporales:
o Revolución Gloriosa; Gobierno Provisional; proceso de legitimación: Elecciones a de Cortes Constituyentes.
o Elaboración, debate: monarquía o república y aprobación de una constitución.
● Recoge las características esenciales que la diferencian de constituciones anteriores (libera-lismo: “radical”):
o Recuperación de Soberanía Nacional,
o Forma de gobierno: Monarquía parlamentaria
o Sufragio universal masculino.
o Ampliación de derechos individuales: libertad de opinión e imprenta, la libertad de cultos, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia y los derechos de reunión y asocia-ción.
o Otros aspectos: Descentralización política = elección democrática de ayuntamientos, diputacio-nes...
● Señala su importancia en el contexto nacional e internacional: constitución avanzada a su tiempo.
● Reflexiona sobre las dificultades políticas del nuevo régimen: asesinato de Prim, falta de apoyos de Amadeo, proclamación de la I República y la vigencia constitucional en un contexto conflictivo: guerra colonial, guerra carlista, insurrección cantonal.
Corrección ortográfica (0,5 puntos)
Conceptos relacionados: Gloriosa, Cantonalismo, Federalismo, Sufragio universal, Monarquía parlamentaria.
El Sexenio Democrático (1868-1874): paréntesis revolucionario y ensayo de nuevas opciones políticas
El Sexenio Democrático (1868-1874) fue un período breve pero significativo en la historia de España, marcado por un esfuerzo para implementar un sistema político más liberal y democrático en consonancia con los movimientos revolucionarios europeos del siglo XIX. Impulsado por la Revolución Gloriosa de 1868, este momento histórico significó una ruptura radical con el absolutismo y el moderantismo que hasta entonces habían dominado en el país, abriendo paso a la experimentación de un modelo político moderno y avanzado.
La Revolución Gloriosa de 1868 fue un levantamiento popular y militar que puso fin al reinado de Isabel II y cuestionó los cimientos del poder monárquico tradicional. Liderada por figuras progresistas como los generales Prim y Serrano, esta revolución buscaba abrir el camino a una mayor libertad política y social en España. Tras el exilio de la reina Isabel, se estableció un Gobierno Provisional bajo la presidencia del general Serrano, quien asumió el mando del país de manera transitoria, convocando elecciones para unas Cortes Constituyentes en 1869. Estas elecciones, organizadas bajo el principio de sufragio universal masculino, dieron lugar a la creación de la Constitución de 1869, el primer texto constitucional democrático en la historia de España.
La Constitución de 1869 fue el resultado de un proceso revolucionario y de un contexto político en el que el debate sobre la monarquía y la república estaba en pleno apogeo. Aprobada en junio de ese año, esta constitución consagró principios como la soberanía nacional, la división de poderes y el sufragio universal masculino. Además, garantizó derechos y libertades fundamentales como la libertad de expresión, la asociación, la imprenta y la libertad de culto, lo que constituía un avance sin precedentes en la legislación española. La Constitución de 1869 buscaba una democracia más inclusiva y la representación auténtica del pueblo, en sintonía con las ideas progresistas de la época.
En el contexto del constitucionalismo español del siglo XIX, la Constitución de 1869 marcó un hito importante. Hasta ese momento, el país había tenido constituciones de carácter restrictivo, como la de 1845, que limitaban los derechos políticos y el acceso al poder a una élite. Frente a estas limitaciones, el texto de 1869 representaba un intento de inclusión y democratización que se diferenciaba claramente de las constituciones anteriores. Sin embargo, el carácter liberal y radical de esta constitución suscitó oposición entre los sectores más conservadores y monárquicos, que veían en ella una amenaza a las estructuras de poder tradicionales.
A nivel internacional, la Constitución de 1869 fue considerada avanzada y comparada con las constituciones democráticas más progresistas de Europa, como la belga de 1831. En un contexto donde muchos países europeos aún debatían entre el absolutismo y la democracia, España se posicionó a la vanguardia con un marco legal que reconocía derechos y libertades fundamentales. A nivel nacional, el documento se convirtió en una referencia y fuente de inspiración para los movimientos políticos liberales y republicanos en las décadas siguientes.
El régimen instaurado bajo la Constitución de 1869, sin embargo, enfrentó múltiples dificultades políticas que limitaron su desarrollo. El asesinato del general Prim en 1870, figura clave en la elección de Amadeo I como rey, dejó al régimen sin uno de sus líderes más sólidos. La llegada de Amadeo I de Saboya, un monarca extranjero designado por las Cortes, generó rechazo entre varias facciones políticas y sociales. Este rechazo, sumado a la desconfianza de los sectores tradicionalistas hacia un rey no nacido en España, complicó aún más la consolidación del nuevo sistema monárquico.
A esta situación de falta de apoyos se sumaron otros conflictos internos y externos que minaron la estabilidad del régimen. La guerra de independencia en Cuba, la tercera guerra carlista y la insurrección cantonal de 1873 —donde varias ciudades se proclamaron independientes en un intento de establecer una federación republicana— reflejaron el malestar y las divisiones internas de la sociedad española. Finalmente, la abdicación de
Amadeo I en 1873 dio paso a la proclamación de la Primera República. Esta, aunque pretendía ser una alternativa democrática, pronto se vio desbordada por los conflictos internos y la falta de unidad entre sus facciones.
La Constitución de 1869 representó un esfuerzo valiente por establecer una democracia moderna en España, consolidando el ideario liberal y acercando el país a los estándares constitucionales europeos. No obstante, las divisiones internas, la oposición de los sectores conservadores y las circunstancias inestables de la época impidieron el éxito de este proyecto democrático. La restauración borbónica en 1874 puso fin al Sexenio Democrático, pero la Constitución de 1869 quedó como un referente de las aspiraciones democráticas en la historia política española, mostrando el deseo de una sociedad en busca de mayores libertades y derechos en un contexto convulso.
Conceptos relacionados: Gloriosa, Cantonalismo, Federalismo, Sufragio universal, Monarquía parlamentaria.
Gloriosa: La Revolución de 1868, también llamada "Gloriosa", fue un levantamiento popular que derrocó a Isabel II y marcó el inicio del Sexenio Democrático. Este período se caracterizó por un intenso debate político sobre la forma de gobierno y la organización territorial del Estado, generando un clima de esperanza y cambio.
Cantonalismo: Movimiento político que surgió durante el Sexenio y que abogaba por una España dividida en cantones autónomos, con un alto grado de autogobierno. Esta propuesta buscaba una mayor descentralización del poder y respondía a las aspiraciones de las regiones que se sentían marginadas.
Federalismo: Ideología que compartía con el cantonalismo el deseo de una mayor autonomía regional, pero planteaba una estructura estatal más unitaria, con un gobierno central y varios gobiernos federados. El federalismo fue una alternativa al centralismo tradicional y buscaba un equilibrio entre la unidad nacional y las particularidades regionales.
Sufragio universal: Derecho de todos los ciudadanos a participar en las elecciones, sin restricciones basadas en la clase social, la riqueza o el género. Durante el Sexenio se produjeron avances hacia el sufragio universal, aunque no se logró su implementación plena. Este concepto se convirtió en una bandera de los movimientos liberales y democráticos de la época.
Monarquía parlamentaria: Sistema de gobierno en el que el poder ejecutivo está encabezado por un monarca, pero sus funciones están limitadas por un parlamento elegido democráticamente. Tras la Revolución de 1868, se intentó instaurar una monarquía parlamentaria en España, con Amadeo de Saboya como rey. Sin embargo, esta experiencia fue breve y marcada por la inestabilidad política.

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